barra


10.8.10

Porque Estupidamente Creí Que Lo Sabias.

Es de noche, el calor se encierra en las cuatro paredes de mi alcoba mientras siento un escalofrío recorrer mi espina dorsal, será más o menos el tercero del día.

Aproximadamente las dos o tres de la mañana…Me levanto de la silla y, por consiguiente, me alejo del computador pues siento como mis ojos comienzan a arder tras ya más de cinco horas con esa luz,
me estiro un poco intentando desentumir mis músculos aunque sin mucho éxito y me dirijo hacía la cocina del departamento que a estas horas esta totalmente oscuro; abro el frigorífico y con este se enciende una única luz que me deja ver cuan lleno de porquerías esta, tomo un jugo medianamente decente rogando al cielo porque aún este en buenas condiciones y bebo directamente del envase como de costumbre,
mala por cierto.

Dejo todo tal y como lo encontré para regresar a mi recamara y encerrarme; colocó el pulsor de la PC y marco algunas canciones al azar, mi cuerpo pide a gritos un descanso de este trabajo que debo entregar en cinco días, parece mucho pero prefiero acabar con esto lo antes posible, dios, aborrezco estos encargos. Dejo que mi cuerpo caiga sin cuidado sobre el colchón y poco a poco voy perdiendo conciencia con la música a todo volumen.

Escucho algo familiar pero no consigo identificar de qué se trata hasta que, por alguna razón, despierto por completo y presto atención a la melodía y a la letra desconcertándome, ¿acaso aún esta ahí después de tanto tiempo?; aparentemente sí y eso me descoloca.

Aún ahora me gusta, sí, a pesar de todo me parece una canción hermosa, lastima que me traiga recuerdos tan dolorosos; me acomodo correctamente y me dejo llevar por los recuerdos que reclaman mi mente aunque sea por cuatro minutos y es ahí donde encuentro tantas cosas que no se si me arrepiento.

Recuerdo a mi familia, cuando todos estábamos juntos y yo era feliz; que ridículo suena eso cuando se que a los siete años se rompió esa burbuja de cristal.

Después de aquello comenzaron los problemas y no pude escapar en un buen tiempo, mientras tanto me refugiaba en fantasías infantiles y compartía mi inocencia con los que en aquel entonces eran mis amigos; me doy pena, ¿amigos?, ¿se puede llamar así a aquellos niños con los que jugabas en el colegio y con los que soñabas ser grande?... No lo se, pero a veces extraño mucho aquella época mientras mis ojos comienzan a humedecerse.

Cuando cumplí 15 perdí para siempre mi esperanza, murió dejándome aunque yo igual sabía que no tenia mucho en mi vida; nos mudamos y entré en un mutismo casi mortífero, no tenía deseos de hablar sobre nada con nadie, solo deseaba estar sola pensando en mi resentimiento auto impuesto.

¿cuánto tiempo viví de esa manera?; hasta que un día apareciste tú con tu sonrisa confiada y tu mirada hipnótica, me causaba gracia como te jactabas de ser tú mismo y tus supuestas cualidades cuando para mí no eras más que un punto más en el mundo. Sin dar explicaciones te acercaste y comenzaste a hablar esperando que yo te respondiera y no, tan solo te mire profundamente con toda la intención de alejarte y, estoy segura lo ignoraste.

A la siguiente ocasión simplemente te ignore mas persististe, igual que a la vez siguiente y la que le siguió y todas las que podías o parecías encontrarme.
Y así fue como, sin darme cuenta o desearlo, me fui acostumbrando a tu presencia, a tu voz, al aroma que emanabas, a tus expresiones y gestos que de vez en vez me robaban pequeñas sonrisas ante tus locuras; te empecé a querer.

Encontraste la manera de leer mis pensamientos, si me sentía triste lo sabías, si estaba enferma igual, si me encontraba feliz eras el primero en darte cuenta; siempre eras tú quien podía hacer absolutamente todo.
Pasamos así dos años, mucho cada vez que lo pienso, cambiamos de instituto y tomamos nuestros respectivos caminos, pero tú me buscabas y yo era feliz por ello; me contabas lo que hacías, las personas que tratabas, las materias, tus profesores y, al año, acerca de tu primer trabajo.

A cada vez que nos veíamos yo notaba crecer algo en mi interior, algo tan grande que no sabía si podía o no con ello, algo que nacía con tu presencia y se alimentaba de tus sonrisas.
La madeja de mis sentimientos se iba enredando, mas era tanto mi deseo por estar a tu lado que no le daba importancia y lo dejaba siempre para después, hasta que una vez no pude más y, sin darte explicaciones, me eche a llorar como nunca antes lo había hecho. Saque todas las cosas que guardaba en esas delicadas lágrimas, cada una frágil y fría como el cristal incluso cuando me quemaban a su paso.

Me tomaste entre tus brazos en cuanto me aferraba a ti, como si solo tú fueras mi salvavidas en el mar de mis desgracias; me consolaste con tu sola presencia, con el tacto de tu mano viajando por mi cabeza y llegando a mi oído y a mi piel con pequeñas cargas de consuelo, con el sonido de tu respiración acompasada a tus latidos, con una esencia que me transmitías y que, finalmente, me dejo dormida y a ti expectante.

Desperté en tu casa, tus padres se encontraban de viaje como casi siempre y me habías llevado contigo llamando a mi madre y solicitando su autorización para que yo me quedara a dormir, el cual fue concedido. Solo me dirigí al sofá de la sala y me senté seguida por ti durante media hora…

“necesitamos hablar” dijiste, “necesito decirte algo” y yo, como cada vez, te mire solamente, “quiero que sepas… que te quiero”, solo hubo silencio cuando cerraste tu boca y te sofoco “no de la manera que piensas sino… ah, ¿por qué tiene que ser todo tan difícil?, ¿no te das cuenta de lo que me provocas?; por amor de dios, date cuenta como me tienes, prácticamente vivó para poder escucharte aunque sea una sola vez entre tu silencio, para tener algo de ti, aunque sea pequeño e insignificante, eso es lo que más deseo en todo el mundo”; tu mirada azulada se volvió acuosa y fue tu turno de llorar desesperadamente.

Me acerque con labios temblorosos y te bese, apenas un suave contacto casi de ensueño y tus orbes se abrieron cruzándose con las mías “te juro que he intentado olvidarte pero no puedo… te quiero demasiado”, me besaste de manera desesperada, aferrándote a una única esperanza; nos separamos apenas para recuperar el aliento y yo continuaba sin pronunciar palabra.

Observaste a detalle cada una de mis facciones con los nervios al borde de la locura tomándome una vez más buscando ese algo que faltaba en nuestro primer contacto; te respondí y aflojaste la fuerza hasta que la pasión creció y perdimos noción de nuestros límites.

Me abrazaste con tal delicadeza, como si temieras que al primer acto brusco me rompería en mil pedazos. Mirar tus ojos pedidos, me permitiste verte tal cual eras.
Una nueva mirada y borraste cualquier duda que pudiera haber tenido, te quise y te tuve como jamás creí llegar a hacerlo, estar así resultaba una delicia y mi mente prometía más. Viendo mi expresión supiste que estaba aterrada y me mostraste cada una de las expresiones llenas de de amor que conocías y juntos hayamos nuevas que eran únicamente nuestras, que nos pertenecían.

Me tomaste como no creí que fuera posible en ese abrazo que no quería que se terminara nunca y si en algún momento me sentí a salvo fue ese, cuando supe que lo que más deseaba era estar contigo, sin que nada existiera de por medio excepto este sentimiento que te profesaba desde antes de saberlo y que ahora me hacía la persona más feliz.
El miedo a perderte, el deseo de prolongar cada instante, el nudo en mi garganta por la tristeza de pensar que tal vez podría perderte, el amor, mi piel erizada, la vista fija tan solo en ti, la sensación de que ya no existe nada más, que éramos un mundo, un universo completo, el que fueras la mitad de ese mundo perfecto que yo vivía, los pensamientos nublados y, a la par, tan lucidos.

Entre los miles de besos repartidos durante tantos meses juntos me dijiste innumerables “te quiero”, eternos “te adoro” y maravillosos “te amo”; y yo aún en el reino del silencio. Terminamos tal y como había comenzado todo, frente a frente respirando tan nerviosamente como si tuviéramos miedo al rechazo, apenas tras un último beso que lo dijo todo, precisamente aquellas cosas que yo no podía.

Pasaron así casi 2 años en que estuvimos juntos y creó que solo dios sabe cuánto llegue a amarte hasta aquella tarde hace ya seis años en que me dijiste que no podías más amar a alguien que no te correspondía y juro que sentí como mis ilusiones se venían abajo peor que nunca, ¿podías dudar de mi amor?...

Fue el dolor de tu duda el que me hizo alejarme pues si por mí fuera estaríamos juntos ahora, yo aspirando esa atmósfera que solo tú creas a mi alrededor y que me hace saber que no necesito nada más que a ti.
Elegiste ese mismo día marcharte de mi lado y dejarme sola, después de tanto tiempo juntos me abandonaste y, estúpidamente, no supe detenerte; incluso fui a buscarte al aeropuerto, tome tu mano y te mire suplicante, pero ya no querías hablar más así con este idioma silencioso que nos unía, diste media vuelta y te vi partir.

Escucho esa canción que, tiempo atrás, disfrutábamos durante horas juntos, sin duda alguna la has dejado en medio de tu prisa o como una trampa maligna para que te extrañe todavía más, Más… de que calibre la estupidez que pienso, ¿cómo podría extrañarte más si ya el aire no llega a mis pulmones?, ¿cómo si ya no como ni bebo por solo pensar en ti?, ¿cómo si ahora soy esclava del silencio y no él solo una parte de mí?, ¡cómo quieres que te extrañe más si eres mi único anhelo!, ¡cómo si te miro en la gente y aún así no encuentro tus ojos azules!, ¡cómo si cada día sueño con que llames a la puerta y me sonrías como lo hacías tiempo atrás!, ¡cómo demonios quieres que te de más si me tienes toda completa: mi cuerpo, mi alma, mi mente, mis ilusiones, mi subconsciente!, ¡cómo si hasta en la última maldita célula de mi cuerpo llevo tatuado tu nombre!, ¡cómo si mi corazón se desgarra por tu ausencia!, ¡dime cómo para que lo haga!, ¡dime cómo para que sepas que no te olvido!, ¡dime como y te apuesto que ya lo he hecho porque eres el todo absoluto incluso de lo que no existe!... ¿cómo… si ya ni siquiera puedo llorar?
¿Aún dudas de mi amor?, yo dudo de mi misma, dudo un día no despertar y en medio de mi desesperación no tomar un cuchillo y cortarme las venas; se ha terminado, cuatro minutos de constante tormento y tu imagen todavía no desaparece.

Cierro mis parpados y solo me queda dormir, rogar a ese dios omnipotente que te haga ver como cada una de mis acciones es mi manera de decir “te amo” y, que algún día comprendas mi manera de actuar, de haberlo sabido te habría explicado hace mucho el por qué de mi mudez auto impuesta.

Por una promesa rota; porque un día tú me juraste estar a mi lado siempre y, al siguiente, te marchaste con un simple adiós dejándome con una promesa rota, igual que mi corazón. Me obligue entonces a no hablar nunca más para no poder mentirle a nadie y que no sufriera como yo y, eme aquí, sin la persona que amo, sola, como aquella vez, ahogándome en mi silencio y preguntándome quien es el egoísta e injusto aquí: ¿aquel que por sus temores no dijo aquello tan importante?, ¿o aquel que no supo ver en las acciones y detalles algo más importante que las palabras?...

Aun así no te culpo… se que fue difícil algunas veces pero como podías esperar que hiciera mas… como esperar que abriera este corazón que estuvo congelado tanto tiempo, aun temeroso de que todo se derrumbara como finalmente lo hizo…

Aun llorando, aun añorándote, aun deseando que mis palabras lleguen a ti, el sueño me vence entre lagrimas y sollozos, aun pensando en que aquella melodía debería de ser maldita en mi vida… que tu deberías de estar prohibido en mi mente… pero que se le va a hacer… ya no hay mas que seguir el camino que el destino me preparo lejos de ti…

Otra vez… porque otra vez… despierto después de dormir un par de horas… aun se nota la oscuridad en el cielo… y yo a pesar de todo sigo sin poder seguir descansando… aunque realmente no he descansado nada desde el día que te fuiste… extraño aun mis dedos entre tu cabello… pero es algo que al parecer ya no tiene remedio… y ahora de nuevo me veo sentada aquí escribiendo mis frustraciones entre letras…
No te lo he dicho antes por que supuse que lo sabías… Pero te amo.


Ame cada milímetro de ti, cada suave detalle de tus facciones de niño, cada uno de tus gestos… como esas incontables ocasiones que me da por llorar sin motivo alguno; ame también tus disgustos y más aún el fresco soplo de tu risa… adore cuando te rías ¿Te lo dije antes?...Creo que no, pero supongo que no lo sabes, por que siempre me detuve en silencio a contemplarte reír.

Ame tus ojos de ese azul especial…profundo, Casi mágico, aunque no recuerdo haber usado jamás esa palabra para describirlos… Supongo que no sabias lo mucho que me gustaban, aunque no respondiera nunca cuando me preguntabas que tanto te miraba…Imagino que tú no debiste notarlo en mi mirada.

Siempre he amado el oro de tu cabello y el tenue carmesí de tus labios con ese sabor tan dulce que desprenden, tampoco puedo negar lo mucho que adore el mohín infantil que deformaba adorablemente tus rasgos cuando te enfadabas y me reprochabas por no poner atención cuando estabas conmigo…Esas esos momentos que inventabas sólo para distraerme de este mundo que me abruma y atormenta con su cotidianidad, esas cosas tuyas que tanto ame… tanto que sin darme cuenta jamás comprendiste cuanto fue mi amor por ti, tan lejos quedo mi mente que jamás supe decir cuanto te necesitaba hasta el momento en que decidiste partir…

Ame tanto las tardes calladas que pasábamos juntos… Mirando el sol perecer y desangrarse sobre el manto celeste, esos atardeceres cuando te confiese sin palabras lo mucho que te amaba, lo mucho que aun te amo… Intuyo ahora que no lo notaste cuando mi mano acariciaba la tuya negligentemente, aún si mi voz no te decía nada…

Ame cada noche a tu lado y me confieso loca por poder idolatrar las finas líneas de tu cuerpo, desde hace tanto deseo reclamarte mío en cada caricia, en cada beso…En cada fragmento de segundo que me mires…E intuyo que no sabes aun que aunque no te lo dije…Te amo

Te amo más horas de las que me da el día para amarte, te amo con permiso y aún si no me lo permites, te amo… esta vida rutinaria, esta vida sin ti no me deja ver solo cada momento que estuve contigo y sin un aviso me hace ver de nuevo tu figura frente a mi puerta como aquel momento en que saliste de mi vida… aunque a veces pienso que mas que salir de ella, te clavaste aun mas en mi mente.

Se que lo no sabes, aunque se que siempre lo has sabido… aunque no haya ningún papel de por medio, ninguna declaración… Ni siquiera una palabra que confirme lo que hoy por fin me atrevo a confesarte… ¡Te amo! , aun si ya no estas aquí para escucharme decir esto, aun si mi corazón se hace pedazos por esta necesidad de ver tu rostro de nuevo y decirte que te necesito…

Incluso ahora, la palidez de tu rostro es tan hermosa que el recuerdo me obliga a amarte… ese tenue candor de azulado bajo tus ojos… a Amar el recuerdo de tu rostro dormido…

El trabajo que he tenido solo me da tiempo para poder seguir torturándome con tu recuerdo. Para eso y para seguir alimentándome pésimamente como lo he hecho desde el momento en que te fuiste… cada vez que intento pensar, por alguna razón se que aun estas buscando una forma de decirme que me amas, y yo me siento impotente ante esta necesidad que me mata por decirte una y mil veces que te quiero.

Desde que encontré esa canción tiendo a ponerla para inundarme en más recuerdos sobre ti… que es lo que puedo hacer si es lo único que me queda para aferrarme al recuerdo que tengo de ti y que siento extrañamente que perderé en cualquier instante… algo que no había pasado nunca. Aun si te añoraba, pero nunca te añore como lo hago ahora…

Así han pasado varios días y varias noches, sigo teniendo esa extraña sensación al pensar en ti y me he sentido mas sola de lo que he estado sintiendo desde que te fuiste, aun no se si es por que no quiero olvidarte, mi trabajo se ha vuelto un poco decadente, falta ese sentimiento y pasión que antes tenia, pero es que ya no puedo hacerlo, aun en mi intento por no querer mover nada de cómo estaba cuando te fuiste, o porque tengo miedo de volver a amar a alguien y no saber decirle que la quiero como paso contigo, aunque realmente creo que eso no tiene sentido, jamás podría amar a nadie mas…

Alguien a tocado a mi puerta, eso es extraño porque nadie viene a buscarme, y mi editor me ha dicho que vendrá dentro de unos días por mi ultimo trabajo… aun así me dirijo a abrir la puerta… no puedo creer lo que vi en ese momento… al ver el rostro de esa persona en mi corazón se albergó la esperanza de que habías regresado a mi, que mis palabras y mis deseos habían llegado ti… hacia tantos años que no lo veía y aun así lo reconocí al instante, tiene un gran parecido a ti… se puede decir que tu hermano es igual a ti cuando tenias su edad incluso su voz es igual, tanto que por un segundo creí que era mi imaginación verte aquí de vuelta, como muchas veces lo hice, como tantas veces en mi soledad te veía entrar por esa puerta…

Me tomo de la mano y me dijo casi en un susurro junto al oído – quiere verte, el no puede venir ahora, pero quiere verte mas que nunca…- escucharlo decir eso a hecho que a mi cuerpo regrese la vida y el alma que perdí en estos años, añadiendo que me arregle, no es bueno que después de tanto tiempo me veas así, una vez listo todo y con mi corazón en la mano, lo sigo para llegar a ti…

Un departamento bastante interesante… aunque recuerdo pocas cosas, se nota que es donde estas, tu aroma se esparce por todos lados y veo cada detalle que se distinguen de ti… aquel ventanal que da directo a la vista de la luna, se ve hermosa en este momento… escucho a tu hermano llamarme a aquella habitación en el fondo y acudo a su llamado…

Todo esta alumbrado con unas velas dando una luz tenue, entre todo aquello sigo percibiendo tu suave aroma y me acerco a la cama, no puedo creer lo que mis ojos ven… tu semblante dormido bajo el encanto de las hadas, casi no puedo creer estar frente a ti después de este tormento de años sin ti.

Me siento junto a ti y toco tu bello rostro, blanco como siempre, talvez un poco mas. Paso mis dedos entre tu largo cabello, Cierro mis ojos, realmente no quiero despertar… no quiero alejarte de mi nunca. Puedo escuchar la voz que me susurra – aun te amo…-

Rozo una de tus manos… tus tersas manos entrelazadas sobre tu pecho rígido, en el que descansa una rosa roja sin que lo sepas...

Te amo con tanta locura y desesperación que mi amor se convierte en odio...
Acaricio el dorso de mi mano en tu mejilla fría, solo atino a decirte una cosa – realmente no lo sabias??? De verdad no sabias que te ame, y te amo aun mas ahora.-
En este momento estoy realmente confusa, se que lo has dicho pero… vuelvo a escuchar ese susurro – lo ultimo que dijo fue para ti… aun te amo…-

¿Por qué no me respondes?
¿Por qué razón tus mejillas no se encienden como debieran al escuchar mis palabras?
¿Por qué no me miras?
Solo se que en este momento realmente… Te odio…

Te odio por que preferiste la frialdad de aquel sueño, por preferir seguir en esa cama blanco satín en que reside tu peso y que lo refugiará en el corazón de la tierra eternamente, a estos brazos que se mueren por devolverte tu calor…Te odio por irte de mi lado de golpe, y ahora que te veo de nuevo, por marcharte sin avisar…te odio porque ahora que regresas a mi me he haz llamado solamente para hacerme llorar una vez mas por ti, te odio por todas las inmerecidas ocasiones que aprovechabas para gritar sin motivo que me amabas… mientras ahora yo, en lo más profundo de mi alma ahogada en el silencio de tantos años te odio, te odio tanto…
…Por que te amo

No te lo he dicho antes por que estúpidamente supuse que lo sabías… Pero te amo, aun si ya no me escuchas, aun si ya no quieres abrir tus ojos y dirigir tu vista a mí, aun si te beso y solo puedo sentir la frialdad de tus labios.

Cuantos minutos han pasado desde que intento convencerme de que de verdad esta vez no queda esperanza de que vuelvas a mi, aunque ya no importa, creo que tengo que decirte tantas veces como pueda que te amo sin que tu lo sepas, aunque se que dentro de todo el tiempo junto y separados sabias que te quería, y a la vez no entiendo como es que en un inicio me leías como si fuese transparente y después simplemente te negaste a ver lo que pasaba…

Aun sigo sin entender nada, de pie bajo este roble que tanto te gustaba y donde adorabas descansar, y así lo harás. Ahora solo puedo ver cono te bajan a la oscuridad de la que ya no me dejaras regresarte, y que no podría aunque quisiera… esperando por saber si es que debo seguirte, o dejar que el tiempo corra y mantener la esperanza de que algún día volveré a estar a tu lado…. solo puedo repetirme que nunca negué nada, y que nunca dije nada solo porque estúpidamente creí que lo sabias.
Derian Amel Uchiha Lecter

No hay comentarios: