Asesina
Le miro de reojo analizándole, tenía claro que él era el que había estado derrumbando todos sus planes, y eso simplemente no podía ser… no podía permitirlo.
A.-me temo, Cher ami, que no se dé que hablas… yo no tengo absolutamente ningún collar como el que describes… -una sonrisa inocente se marco en su rostro- a menos claro que tu lo trajeras para mí.
Los ojos amarillos se toparon con los rojizos de la joven pelirroja que estaba frente a él. Era claro que ella no tenia temor alguno, o al menos, sabia ocultarlos muy bien, pero sabía que ello terminaría ahí, esa sonrisa altanera en esos labios tan cuidadosamente coloreados de carmín, se borraría justo esa noche. Sentía como si el revólver con el que planeaba finalizarla quemara dentro de su saco… no soportaba el no verla desesperada, porque era claro que ella tenía claro cuál era el motivo por el que él estaba ahí.
L.- es inquietante saber que no tienes miedo ni a morir – agrego en un tono serio sin dejar de examinarle-
A.- se encogió de hombros- algún día lo hare, ya sea por el tiempo en algunos años – se puso de pie dejando que el largo vestido color esmeralda se meciera levemente con el movimiento que realizaba- o por tu mano en este momento…
Ludwig se tenso en ese momento… entonces… si lo tenía claro… no tenia vuelta atrás, por mucho que la hubiese amado, tenía que hacerlo, sabía demasiado, era la única forma.
La chica le dio la espalda caminando hacia el bar en la estancia sacando una botella de vino tinto… su preferido.
Tomo un par de copas y camino de manera lenta y sensual como era natural en ella hasta el, sentándose a su lado cruzando una pierna de manera provocadora sirviendo el par de copas con aquel liquido carmín y acto seguido, se inclino levemente hacia el ofreciéndole la copa rosándole el brazo con los finos dedos cubiertos por los guantes largos a juego con el vestido.
A.- Al menos me permitirías disfrutar mi última copa de vino? … recordemos viejos tiempos
Ludwig solo atino a afirmar… era una de las cosas por las que habían terminado juntos en un inicio, ese desdén que tenia por la vida, vivir cada segundo sin importar el siguiente, era lo que había fascinado de ella, después de esos ojos rojizos tan profundos, y ella se había fijado en el, según tenía entendido, por su carácter tan cuidadoso, por su presencia tan tranquilizante…
Después de todo… que mejor manera de morir que en manos de quien amas…
Seguirían juntos… si no hubiera sido por esa mujer…
Chocaron las copas sonriendo levemente mientras sus ojos se cruzaban… y finalmente bebieron lentamente un profundo trago…
A.- debo decir …- dejo su copa a un lado para acomodarse cerca de el recargando levemente su cabeza en el hombro del mayor- que siempre he sido una persona muy rencorosa… y tiendo a hacer mucho daño por eso a personas importantes para mi… pero aun así, no puedo perdonar… ni en este momento.
L.- nunca has podido herir a nadie realmente…- le acaricio el cabello pelirrojo pasando sus dedos entre el- si hubieras perdonado por lo que paso con ella, nada de esto tendría que ser… no tendrías que terminar así, si fueras capas de perdonar…aun puedes hacerlo…
Amel únicamente se rio suave… se separo un poco acariciándole la mejilla
A.-te equivocas… -se puso de pie y caminó detrás de el sillón donde él estaba sentado, para después, abrazarle rodeando su cuello- yo soy capaz de perdonar… cuando se saldan las cuentas
Un golpe de pronto se sintió en su pecho, como si el aire comenzara a faltarle haciéndole palidecer
L.- pero que dem…
A.- Nunca te han dicho mon cher, que no debes beber cosas extrañas? –le susurro al odio dejándole escuchar una risa un tanto burlona- creí que eso era lo primero que me habías dicho cuando nos conocimos en aquel baile… un poco de veneno… -sacó de su escote un pequeño frasco color oro mostrándoselo- un poco de veneno para salvar una vida… a cambio de otra claro.
Deslizo una de sus manos hasta la abertura del vestido, sacando una fina daga cromada y con algunas piedras cortando muy lentamente el cuello del rubio, separándose de el mientras la sangre fluía sin cesar del corte mientras la pelirroja tomaba una de las copas derramando el vino sobre el y tomando un poco de la sangre que recorría por su garganta tiñendo la camisa de seda azul, llenando ligeramente la copa pegándola a la piel de este evitando mancharse y acercándola a su rostro para percibir el aroma del vino combinado con la sangre sonriendo sádica y ampliamente ante los ojos de Ludwig que seguía aun vivo, luchando por respirar, intentando moverse, mirándole sin poder hablar, sin aliento.
A.- ya te he perdonado ahora amor mío – comenzó a reír mientras avanzaba de manera armoniosa hasta la puerta de el armario abriéndola dejando caer de golpe el cuerpo de una chica, completamente pálida, como si no tuviera sangre en su cuerpo- y a ella también la he perdonado ya …
Ludwig solo logro mirar el cuerpo de Lina en el piso, llevaba varias horas muerta era seguro, y en un momento mas el también lo estaría.
Amel jalo sin trabajo el cuerpo de la chica y lo dejo caer sobre el de el
A.-ahora esto será como una tierna historia de amor… amantes que mueren juntos como perros que son – soltó una larga carcajada- ahora amor – se acerco a el y poso un suave beso en sus labios que luchaban por tomar aire – cierra tus ojos y duerme… porque esta es tu ultima noche … - le mostro esa típica sonrisa de lado que poseía, altanera, tan sarcástica, y a la vez… tan dulce… la gravo en su mente y solo cerro los ojos… ya no había porque seguir… ya no podía respirar…
Era hora de descansar.



No hay comentarios:
Publicar un comentario