Déjame creer que en la noche,
En la oscuridad profunda y total,
Puedo buscar tu mano.
No sé si este ahí,
Pero aun con su frio y su tacto espectral,
Podría guiarme a la luz.
Deja que sean mis manos que tiemblan,
Las que tejan el hilo rojo del destino.
Ahora y por siempre.
Déjame hilar la historia que el mundo tiene planeada para ti,
Y así sin dudarlo, atar tu destino al mío firmemente.
Deja que los colores y la vida vayan perdiendo su matiz,
para seguir buscando en ti únicamente
Ese color que hace todo divino,
Aun cuando todo se esfume en el momento de su llegada,
Aunque todos los demás colores se pierdan entre mis dedos.
Deja que sea el tiempo tu verdugo,
Y el tiempo mismo tu ocasión,
Mientras mi melodía susurra en tu oído el porqué de tu pasión.
Derian Amel Lecter.


